Linux, 19 años después…(Parte I)

No pensaba inaugurar una nueva etapa de este, mi lugar en el cyberespacio, escribiendo sobre esto, pero no quiero dejar de comentar una experiencia reciente.

Resulta que hace unos días, me fuí de vacaciones a la Barra del Chuy, donde además de descansar, visito a mi amigo Adrián. Cuando estabamos en preparativos, mi amigo me pide que cuando vaya, lleve un “Linux” para instalar. ¡Albricias! exclamé, y me preparé haciendo un pendrive booteable a los efectos.

El primer paso era elegir la distribución. Por distintas razones, en las que no voy a abundar, no dispongo de computador personal hace un tiempo. La última distribución que usé, y con la cual estuve muy satisfecho por muchos años, fue Mandriva, pero los cambios a nivel de la comunidad y de la empresa que la respaldaba me hicieron plantearme si no sería mejor optar por otra distribución. Y la elección “natural” para mí, que en el servidor uso RedHat y CentOS, es Fedora, versión 23. Siempre fuí usuario de KDE así que elegí la opción Plasma Desktop, en su versión Live. Descargué la imágen ISO y usando LiLi (Linux Live) preparé el pendrive booteable y la probé en una notebook del trabajo. ¡Perfecto! Partí para mis vacaciones pertinentemente preparado para “pingüinizar” a mi amigo. (Esta historia continuará)

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